Foto: REUTERS/Stringer

La categoría de MotoGP está contemplando desarrollar protectores corporales para los pilotos, con la intención de ayudarlos a sobrevivir al tipo de accidentes que provocó la muerte de dos adolescentes en los últimos dos fines de semana.

El japonés de 19 años Shoya Tomizawa, un prometedor piloto que ganó la primera carrera del año en Moto2, murió en el Gran Premio de San Marino luego de caer de su moto y ser atropellado por otros pilotos que iban a unos 240 kilómetros por hora.

Apenas una semana antes, el estadounidense de 13 años Peter Lenz murió en circunstancias similares en una carrera previa al Gran Premio de Indianápolis.

“Podemos decir que lo que ocurrió no tuvo nada que ver con la seguridad”, dijo el delegado de seguridad de MotoGP Franco Uncini en rueda de prensa tras el el accidente en Misano.

“Este tipo de lesiones pueden ocurrir desgraciadamente en cualquier momento”, añadió.

Uncini destacó que se estaban realizando esfuerzos por mejorar la seguridad.

“Con la tecnología que tenemos en este momento es muy difícil resolver este problema, pero estamos tratando de trabajar en esto e intentar tener algo que en el futuro nos ayude a sufrir menos daños en este tipo de incidentes. Estamos esperando a que alguien resuelva este tipo de problemas con los impactos“, señaló el ex campeón del mundo.

“Sabemos que alguien está empezando a investigar en este área. Pensamos que con nuestra experiencia y su experiencia, trabajaremos conjuntamente para intentar mejorar en este área en el futuro, en el futuro muy próximo”, agregó.

SENTIMIENTO INVENCIBLE

Las caídas y accidentes son parte del motociclismo, y los pilotos, enfundados en trajes de cuero,frecuentemente salen ilesos de caídas espectaculares.

Los protectores de la espalda, de rodillas y los cascos ofrecen cierto grado de protección, mientras que los circuitos se han vuelto más seguros, con más áreas de grava y con hierba artificial a los lados de la pista.

Sin embargo, el ex campeón australiano Casey Stoner sugirió que el incremento de las medidas de seguridad estaba también generando un modo de pensar preocupante.

“El pavimento extra da a todos un sentimiento invencible de que pueden despistarse y volver“, sostuvo el australiano. “Es ridículo, los pilotos se confían demasiado, y sin miedo y con demasiada confianza pueden pasar cosas como ésta”, continuó.

Las fatalidades, al menos en circuitos con instalaciones médicas modernas, son bastante inusuales si se comparan con pruebas como el Isla de Man TT, que tiene lugar en carretera.

Los circuitos pueden volverse más seguros pero los accidentes se producirán, y cuando así sucede, los pilotos no pueden contar con las protecciones de fibra de carbono que rodean a sus colegas de rally y Fórmula Uno.

“Hoy fue un día triste que nos recordó que la competición sigue siendo peligrosa pese a todas las mejoras en la seguridad del circuito”, dijo el presidente del equipo Suter, Eskil Suter, en una de cuyas máquinas competía Tomizawa.

“Es lo peor que puede ocurrir: chocas, sigues en el circuito y las otras motos vienen detrás”
, manifestó el vigente campeón de MotoGP, el italiano Valentino Rossi.

“A 230 kph, cuando otra moto choca adelante, no hay nada que hacer”, añadió el corredor de Yamaha.

El último piloto que murió en una prueba de MotoGP fue también un japonés, Daijiro Kato, quien perdió la vida en el gran premio de su país en Suzuka en el 2003. En aquella ocasión, se culpó al circuito.

Por una extraña coincidencia, Misano era la localidad natal de Kato y tenía allí una calle con su nombre. Fue también donde el triple campeón del mundo de 500cc Wayne Rainey se rompió la columna vertebral, en un accidente que lo dejó paralizado de cuello para abajo en 1993.